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miércoles, 7 de marzo de 2012

El amor nadie te lo puede dar ni quitar


LA ENTREVISTA CON JACQUES SCHECROUN, ABOGADO
Jacques Schecroun:
"El amor nadie te lo puede dar ni quitar"
Acaba de publicar Un empujoncito: un cuento sobre las carencias y faltas. Preside el festival Otra Manera de Amar, que se celebra en Normandía.

--Sostiene usted que la búsqueda de sensaciones solo sirve para llenar un vacío personal.
--Nos pasamos la vida buscando sensaciones. Sensaciones como los juegos, los deportes; excitación con mujeres y hombres... Incluso la guerra es una sensación. La pregunta que nos tendríamos que hacer es: ¿qué queda después de todo eso?

--¿Qué queda?
--Nada, no queda nada. Puedes tener buenos recuerdos de las sensaciones que experimentaste con tu amante, o con 500 amantes, pero, aparte de los recuerdos, no te queda nada. Entonces ¿por qué buscamos esa sensación?

--Usted dirá.
--Porque creemos que hay un vacío en nuestro interior, y nos resulta inaceptable que exista ese vacío. Y tenemos que llenarlo de alguna forma. Con la búsqueda de sensaciones y de objetos.

--¿Hay vacío?
--No, no hay vacío. ¡La mayoría dedica buena parte de su vida a llenar un vacío que en realidad no existe! Compran compulsivamente, buscan sensaciones nuevas compulsivamente, cuando en realidad el vacío no existe.

--¿Pues qué hay?
--Hay lo que somos, y lo que somos llena el vacío.

--Dice que no hay diferencia entre Dios y la esencia de quienes somos verdaderamente. ¿Es usted un poco Dios?
--En la tradición judeocristiana no puedo decir que soy Dios. Pero si digo que soy
Dios y que tú eres Dios, queda claro que Dios somos todos.

--Desde hace cinco años, organiza en Normandía un festival que se llama Otra Manera de Amar.
--Hace tiempo que he observado que hay un gran error social con respecto al amor. Nos han enseñado que el amor te lo dan y te lo pueden quitar. Eso no es posible. Cuando oigo en la calle o en el supermercado que una madre riñe a su hijo porque no se ha portado como ella quería, y que implícitamente le amenaza con no quererle más, me pongo muy nervioso. ¿Cómo es posible que una madre que ha dado a luz a un niño pueda insinuar que no lo va a querer más?

Seguramente eso va a acabar con malas notas en la escuela. Y ese amor mal entendido está en la base de muchos conflictos de nuestra sociedad, también de la violencia.

--Lo lleva usted muy lejos...
--Es así. Se transmite ese error de generación en generación, pensando que es la verdad. Pero no lo es.

--¿Cuál es la verdad?
--Que somos amor. No es asunto de tener amor o no tenerlo, de que me lo dé otra persona o me lo quite, sino de que el amor es lo que somos. El amor no te lo pueden quitar.

--¿Cuándo lo descubrió usted?
--Hace relativamente poco. Durante muchos años he vivido sin saberlo, como la mayoría de la gente. Hasta que comprendí que no tengo que esperar el amor de otro, porque amor es lo que soy.

--Ha escrito un cuento sobre las carencias y las faltas. Este es un ejemplo de los varios que cita: "No hay mejor lugar que en el que uno se encuentra".
--Un proverbio chino dice que allá donde vayas te vas a encontrar a ti mismo. Si huyes para mejorar tu vida, es importante que sepas que adonde vayas te vas a encontrar con problemas semejantes a los que tienes en Barcelona.

--"La falta de medios es una excusa para la falta de creatividad".
--Me choca cuando los profesores dicen que les faltan medios, y que sin medios no pueden dar clases. ¿Qué necesitaba Sócrates? Quizá un poco de sombra, en Grecia. Pero nada más. La falta de medios es el pretexto para la ausencia de la creatividad. Creatividad en el sentido amplio: la mesa de un restaurante, con sus platos, es creatividad.

--Los profesores de repente se han encontrado con centenares de miles de alumnos nuevos.
--Si eres conferenciante para 100 personas, estarás contento. Si das la conferencia para 200 personas, estarás más contento. ¿Por qué no pasa lo mismo en la escuela?

--Cambiemos de tema. Usted da las gracias a las faltas, a los errores.
--Sin mis faltas no habría entendido nada. Las faltas son un regalo de la vida. Nosotros mismos nos creamos las pruebas a superar, porque con ellas vamos a crecer y a aprender lo que hemos venido a aprender.

--¿Creamos nuestros problemas?
--De alguna manera, sí. Nadie más que nosotros crea nuestras experiencias. Para mí fue un descanso aceptar la idea de que nadie, ni siquiera Dios, habría podido impedir que lo que pasó se produjera. Y a partir de entonces me sentí aliviado de mi inmensa carga y pude adaptar a mi persona lo que decía el poeta Kazantzakis: "Sois vuestros pinceles y vuestros colores, pintad el paraíso y entrad en él".

Encontrado en : ONG AdA. ASOCIACIÓN de AUTOAYUDA

martes, 20 de diciembre de 2011

“El amor no es para siempre”


* entrevista publicada en La Contra del diario La Vanguardia
Tengo 50 años: edad peligrosa para caer en amores patológicos. Nací en Nápoles. Estoy casado y enamorado pero sin dependencia: dos hijas. Nos han educado en el culto estúpido al amor a cambio de
nada. Me avergüenzan muchas de las cosas que mis pacientes hacen por amor. Si no le corresponden en una relación, ¡salga corriendo!

WALTER RISO, TERAPEUTA DEL ENAMORAMIENTO PATOLÓGICO
LLUÍS AMIGUET - 12/05/2004

¡Vivimos una epidemia de amor patológico! Las consultas se llenan de pacientes cuya dependencia afectiva les perjudica. Estas dependencias patológicas pueden acabar en violencia doméstica entre quienes aseguran estar enamorados.

¿Por qué tanto sufrimiento?
–Porque no hemos sido educados para discernir nuestros afectos y evitar que el sano amor constructivo se convierta en oscura dependencia enfermiza. En cambio, se promueve un amor papanatas y dependiente que sirve para aleccionar el consumismo...

El amor que vende flores y colonias.
–Se exalta ese concepto judeocristiano del amor puro “a cambio de nada” que hace mucho daño. ¡El amor siempre es recíproco! Nunca es a cambio de nada. Si a usted no le corresponden claramente en una relación... ¡salga corriendo!

¿Cómo sé que mi amor, tan bonito, ha empezado a ser patológico?
–El buen amor se degrada hasta la dependencia patológica con una dinámica igual a la de cualquier adicción: igual que la copita de vino tan sana al mediodía puede convertirse sin autocontrol en el alcoholismo infernal que te destruye.

Es una droga.
–Exacto. El amor tiene efectos bioquímicos ya estudiados y por eso ante ese amor patológico yo aplico la misma terapia cognoscitiva que ante una drogodependencia.

¿Cuál es el primer síntoma del mal amor?
–Es la dignidad. Si pierdes tu dignidad por amor a alguien, dejas de ser un enamorado para ser un enfermo. Si estás dispuesto a negociar tus principios por lo que crees que es amor, pierdes la autoestima.

–¿Eso incluye arrodillarse, espiar, perseguir, implorar...?
–Sí. Pero no es tan difícil darte cuenta del problema como afrontarlo. Los pacientes se saben enfermos y suelen decirme: “Me estoy autodestruyendo, lo sé; pero es que yo quiero a esa persona más que a mí mismo”.

Eso lo diría un drogadicto.
–Es que ese paciente, en cuanto se le aparta de la persona amada, que es su fuente de gratificación bioquímica, presenta un cuadro típico de síndrome de abstinencia: estrés, depresión y ansiedad. Para no perder esa gratificación hará cualquier cosa.

¿Cómo combatir ese cuadro?
–Con valores éticos. Tenemos que reprogramar al paciente. Yo no puedo hacer que no le guste una droga o que deje de amar a la persona equivocada, pero juntos él y yo conseguiremos que sea consciente de que esa relación le quita más de lo que le da.

–¿La ética es la medicina?
–Sí. Luego ayudo al paciente a recuperar sus valores: los que comparte con todo ser humano y los personales, porque precisamente nos solemos enamorar de las personas que compensan nuestras carencias.

Tiene su lógica...
–El hombre débil se enamora de la mujer fuerte o al revés. Así que la ruptura nos desequilibra. Para empezar a recuperar la dignidad, les recuerdo los cuatro universales éticos apuntados por los neodarwinistas.

–A saber...
–Con Kant proclamaremos que cada uno de nosotros es un fin en sí mismo. No podemos ser el medio para que otra persona, por mucho que creamos que la amamos, nos utilice para sus propios objetivos.

–Bien dicho.
–Segundo: reforzaremos nuestra autonomía y autodeterminación. No sea esa señora enamorada que pide permiso a su marido para estudiar y él, tan bueno, se lo da.

–Las decisiones las tomaré yo sólito.
–Sí. Aprenda a vivir por usted mismo. No espere que ella o él arreglen su vida. Sus
problemas se los soluciona usted.

–Quedan dos universales.
–Debe ser usted valorado por sus méritos personales y no por su dinero, su cuerpo o su posición. Y tiene derecho a la ternura: ser reconocido como un igual válido en la interlocución afectiva en toda su integridad.

–¿Cómo empezar la desintoxicación?
–No funciona el desengancharse “poquito a poco”. A esa relación dañina y a esa persona tiene que dejarla del todo; tiene que dejarla de golpe y tiene que dejarla para siempre...

¡Valor!
–Sí, porque la lucha es larga y cuanto más tiempo de “enganche”, más difícil.

–¿Y volver a sus brazos otra vez?
–¡Nooooo! No hay vuelta atrás. Esa relación acabó porque le perjudicaba a usted y no tiene arreglo. Elimine la tentación de la autoculpabilidad: usted no puede cambiar a quien no le quiere y que no le quiera no es culpa suya. Me vienen señoras con un brazo roto por el marido que aún creen que podían haber ofrecido el otro y salvar la relación.

–Ni sin amor ni con él hay descanso.
–Lo hay. ¡Abra su espíritu! Explore el mundo: disperse sus gratificaciones en el universo que es más grande que su pequeño amorcito y que puede darle mucho más que él.

–Es fácil decirlo...
–Lo sé. Ese periodo suele llevar seis meses al menos. Hágase cargo de usted mismo. Desarrolle su autocontrol: crezca. Aumente su resistencia afectiva a la frustración. Aprenda a sufrir y acepte que el mundo no gira alrededor de su corazón.

–¡Qué pena!
–Es normal que en su vida le rechacen alguna vez incluso quienes le amaron. Acéptelo y eso le hará ser mejor. Aprenda a perder.

–Tomo triste, pero esperanzada nota.
–Y asuma, en fin, que el amor no es para siempre. Quien le engañó jurándole lo contrario le quería inmaduro de por vida.


TONTO QUERER
Me cuenta Riso que desistió, asustado, de curar de su amor patológico a una paciente porque al marido, “narco” peligroso, no le gustó que la “desenganchara”. Riso denuncia que el feminismo ha logrado cierta independencia económica para las mujeres y también poder político, pero queda pendiente una gran revolución por la autonomía afectiva. Y parece que el continuo goteo de señoras víctimas de amores
que las han matado le dan cierta razón. Sus asesinos, desde luego, también carecían de educación sentimental y confundían el amor con algo muy diferente. En “¿Amar o depender?” (Granica), Riso aboga por la formación afectiva desde el cole para prevenir dependencias y por la condena del amor “sin esperar nada a cambio” que tanto daño hace.
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