sábado, 31 de marzo de 2012

Diario de Victor: Diciembre


Diciembre: Seguir las señales
De Raimon Samso en " Dos almas gemelas"

El lenguaje de las señales es el lenguaje del amor; y el amor habla continuamente por todas partes.

A menudo un intercambio de miradas es revelador. Los ojos son las ventanas del alma y no es infrecuente que sea a través de ellos como las almas compañeras se reconozcan. Las sensaciones mas comunes son las de saber que se esta de nuevo en casa o una intensa sensación de familiaridad inexplicable con una persona desconocida.

Cuando conocí a Jodie, de pronto supe muchas cosas sin saber cómo las sabía. Tuve que reprimir mi deseo de decirle cuanto tiempo había estado esperándola. Sé que habría sonado pretencioso, aunque quien sabe si ella sintió algo parecido.

Desde el primer día, en numerosas ocasiones tuve la sensación de que nuestras mentes se acoplaban, pues pensábamos lo mismo al mismo tiempo. Jodie se anticipaba a mis pensamientos y eso creaba la ilusión de adivinarlos. Pero mi ego no podía renunciar a los pensamientos privados, a la separación. Desde luego no estaba dispuesto a aceptar una perdida de identidad propia. Para el ego las señales son simples casualidades; para el alma son las migas de pan en el camino, que señalan la ruta en el viaje de vuelta al amor.

Dado que soy una persona muy pragmática, nunca me he obsesionado con ver una señal en cualquier suceso trivial, sin embargo, he aprendido a relacionar un suceso externo con un proceso interno aplicando mi intuición. La sensación que percibo de absoluta certeza en su significado es, en mi caso, el mejor criterio para validar esa señal. Por ejemplo, el cuadro de la galería nos sirvió para reunirnos por dos veces. ¿No actuó como señal? 

jueves, 29 de marzo de 2012

Diario de víctor: Noviembre


Noviembre: El desierto de la soledad
de Raimon Samsó en "dos almas gemelas"

Para Vivir en pareja es preciso antes saber vivir en soledad. La buena compañía llega cuando se sabe estar a solas con uno mismo. Cuando estar solo no se convierte en algo insoportable, aunque se desee compañía, aumenta el atractivo personal. Y no me refiero a la belleza, sino  a atraer relaciones con otro patrón vibratorio. Las relaciones conscientes se establecen entre dos seres completos en sí mismos y que no se sienten necesitados del otro. Es por ello que ninguno siente la necesidad de obtener de su pareja nada de lo que crea carecer.

La soledad puede ser muy nutritiva y suministrar energía desde el “yo” en lugar de tratar de conseguirla de los demás. Si no te sientes incomodo estando a solas, esa es una buena señal para afrontar con garantías una buena relación.

Cuando me despoje del temor, halle el amor. No fue necesario buscar el amor, más bien necesitaba derribar todas las barreras que había levantado contra el amor.

Abrirme a la posibilidad de amar como si no existieran todas mis viejas heridas del pasado me dio una nueva oportunidad: Jodie. Tanto ella como yo atravesábamos grandes momentos de cambio en nuestras vidas. Ella debía resolver sus asuntos y yo los  míos, quizá por esa razón nuestras almas se separaron. Tal vez en otro lugar y en otro momento.

Crecer espiritualmente para la persona que vas a amar, y que te va a amar, es el mayor regalo que puedes ofrecerle. Convertir la soledad, no en una espera, sino en ese regalo, significa transmutar tu crisis personal en una gran oportunidad.

En mi caso, deje de buscar pareja, hice una “dieta de relaciones”. Eso me permitió reunir recursos, recuperar energía, ordenar mi espacio emocional y darme una tregua para poder relacionarme desde otra posición mucho más sólida. ¿Que mejor manera para aprender a estar en compañía que aprendiendo antes a estar solo?

Como eso supone un acto de fe y una gran inversión en confianza, sin garantías, que muchas personas no están dispuestas a realizar, una gran mayoría sigue sola, negándose lo que más necesita. Y paradójicamente, es su resistencia inconsciente lo que las aleja de lo que mas desean.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Cuento sioux del amor eterno


Cuenta una vieja leyenda de indios sioux, que una vez hasta la tienda del viejo brujo de la tribu llegaron, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta, la hija del cacique y una de las mas hermosas mujeres de la tribu.
- Nos amamos – empezó el joven.
- Y nos vamos a casar – dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo.
- Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán.
- Algo  que nos garantice que podremos estar siempre juntos.
- Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.
- Por favor – repitieron -, ¿hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo... – dijo el viejo después de una larga pausa -. Pero no se... es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa – dijeron los dos.
- Lo que sea – ratificó Toro Bravo.
- Bien – dijo el brujo -, Nube Alta ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?. Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo  aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendes?.
La joven asintió en silencio.
- Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo -, deberás escalar la montaña del trueno y cuando llegues a la cima, encontrar la mas bravía de todas las águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta... Salga ahora.
Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur...
El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de sus bolsas. Los jóvenes hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo los pájaros cazados. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.
¿Volaban alto? – preguntó el viejo.
- Si, sin dudas. Como lo pediste... ¿Y ahora? – preguntó el joven -. ¿Los mataremos y beberemos el honor de sus sangre?
- No – dijo el viejo.
- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven.
- No – repitió el viejo -. Hagan lo que les digo. Tomen las aves y átenlas entre si por las patas con estas tiras de cuero.... Cuando las hayan anudados, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros.
El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados.

lunes, 26 de marzo de 2012

Diario de víctor: Octubre


Octubre: El entretanto
de Raimon Sansó " Dos almas gemelas"

Me gusta llamar “entretanto” a los periodos que en todo proceso personal establecen una pauta necesaria.. Muchas veces para que el corazón se abra debe romperse antes, igualmente para poder dar, es preciso elaborar antes lo que se desea ofrecer. El entretanto proporciona esa oportunidad para reunir energías y adquirir perspectiva.

Tal vez para las personas impacientes puede parecer una perdida de tiempo, A un nivel profundo, se esta realizando un gran trabajo de un modo no evidente. Incluso un simple paso atrás sirve de impulso para dar el siguiente hacia delante.

Otro concepto, es el de “partido interior”. Es muy fácil comprender que para ganar la partida ahí fuera, antes es preciso ganar un  partido que se juega en el interior. Muchas personas no consiguen sus metas porque no creen que puedan alcanzarlas. El entretanto es el tiempo para jugar ese “partido interior” con el adversario más difícil que tenemos: Uno mismo.

Después de Jodie, cruce mi particular desierto interior, fui y volví. Y ese viaje consumió muchas energías y tiempo. Tratar de ahorrarme todo eso solo habría pospuesto la travesía. Ningún logro es gratuito, a pesar de lo que dicen en sentido contrario algunos preceptos ingenuos de la nueva era. Para mi fortuna, la persona, el yo que regreso de ese viaje interior era diferente. Para mudar la piel, tuve literalmente que dejarme la piel en el empeño.

Ahora se que durante muchos años me resistí al amor porque creía que supondría renunciar a mi mismo. Me equivoque. ¿Cómo pude negar mi propia naturaleza tanto tiempo?                           

viernes, 23 de marzo de 2012

Cuando alguien te quiere


Hay algo básico, quizás el punto de partida en el aprendizaje y desarrollo de nuestras relaciones interpersonales que se hace muy patente sobre todo en la pareja. Como dice bucay en “el camino del encuentro” cuando alguien te quiere, sus acciones dejan ver claramente cuanto le importas. En esto no hay ningún género de dudas, aunque a veces nuestra mente, acostumbrada a buscar y encontrar razones para aquello que queremos justificar, construya su falsa “realidad”.

Cuando alguien te quiere, o cuando uno quiere, todo es muy sencillo, sobre todo muy sentido. Me querrá quien yo quiero o quizás no, será como yo quiero o no, será adecuado o no, lo que no ofrece dudas es que se siente claramente. A no ser que exista alguna imposibilidad, las personas sentimos en nuestro “corazón” quién nos quiere y a quien queremos

Hay maneras de querer, cada uno tiene la capacidad de querer que haya construido y, con el paso de la vida y las experiencias, la forma de querer que ha desarrollado. Todo esto tiene además mucho que ver con cómo nos han querido y sobre todo con cómo y cuanto nos queremos a nosotros mismos.



Cuando alguien te quiere, lo que hace es ocupar una parte de su vida, de su tiempo y de su atención en vos.

Cuentan que una noche, cuando en la casa todos dormían, el pequeño Ernesto de 5 años se levantó de su cama y fue al cuarto de sus padres. Se paró junto a la cama del lado de su papá y tirando de las cobijas lo despertó.

- ¿Cuánto ganas, papá? – le preguntó
- Ehhh... ¿cómo? – preguntó el padre entre sueños.
- Que cuánto ganas en el trabajo.
- Hijo, son las doce de la noche, andate a dormir.
- Si papi, ya me voy, pero vos ¿cuánto ganás en el trabajo?

El padre se incorporó en la cama  y en grito ahogado le ordenó:

- ¡Te vas a la cama inmediatamente, esos no son temas para que vos pregunte! ¡¡y menos a la medianoche!! – y extendió su dedo señalando la puerta.

Ernesto bajó la cabeza y se fue a su cuarto.
A la mañana siguiente el padre pensó que había sido demasiado severo con Ernesto y que su curiosidad no merecía tanto reproche. En un intento de reparar, en la cena el padre decidió contestarle al hijo.

- Respecto de la pregunta de anoche, Ernesto, yo tengo un sueldo de 2.800 pesos pero con los descuentos me quedan unos 2.200.

- ¡Uhh!... cuánto que ganás, papi – contestó Ernesto.
- No tanto hijo, hay muchos gastos.
- Ahh... y trabajás muchas horas.
- Si hijo, muchas horas.                                  
- ¿Cuántas papi?
- Todo el día, hijo, todo el día.
- Ahh – asintió el chico, y siguió – entonces vos tenés mucha plata ¿no?.
- Basta de preguntas, sos muy chiquito para estar hablando de plata.

Un silencio invadió la sala y callados todos se fueron a dormir.
Esa noche, una nueva visita de Ernesto interrumpió el sueño de sus padres. Esta vez traía un papel con números garabateados en la mano.

- Papi ¿vos me podés prestar cinco pesos?
- Ernesto... ¡¡son las dos de la mañana!! – se quejó el papá.
- Si pero ¿me podés...

El padre no le permitió terminar la frase.

- Así que este era el tema por el cual estás preguntando tanto de la plata, mocoso impertinente. Andate inmediatamente a la cama antes de que te agarre con la pantufla... Fuera de aquí... A su cama. Vamos.

Una vez más, esta vuelta puchereando, Ernesto arrastró los pies hacia la puerta.

Media hora después, quizás por la conciencia del exceso, quizás por la mediación de la madre o simplemente porque la culpa no lo dejaba dormir, el padre fue al cuarto de su hijo. Desde la puerta escucho lloriquear casi en silencio.

Se sentó en su cama y le habló.

- Perdóname si te grité, Ernesto, pero son las dos de la madrugada, toda la gente está durmiendo, no hay ningún negocio abierto, ¿no podés esperar hasta mañana?.
- Si papá – contestó el chico entre mocos.

El padre metió la mano en su bolsillo y sacó su billetera de extrajo un billete de cinco pesos. Lo dejó en la mesita de luz y le dijo:

- Ahí tenés la plata que me pediste.

El chico se enjuagó las lágrimas con la sábana y saltó hasta su ropero, de allí sacó una lata y de la lata unas monedas y unos pocos billetes. Agregó los cinco pesos al lado del resto y contó con los dedos cuánto dinero tenía.

Después agarró la plata entre las manos y la puso en la cama frente a su padre que lo miraba sonriendo.

- Ahora si – dijo Ernesto – llego justo, nueve pesos con cincuenta centavos.
- Muy bien hijo, ¿y que vas a hacer con esa plata?
- ¿Me vendés una hora de tu tiempo, papi?.

Cuando alguien te quiere, sus acciones dejan ver claramente cuánto le importas.
                                 Jorge Bucay “El Camino Del encuentro


jueves, 22 de marzo de 2012

Diario de Victor: Septiembre


DIARIO DE VÍCTOR.;  Septiembre.
Del libro " Dos almas gemelas"

Las relaciones perfectas entre personas perfectas no existen. De ser así, las relaciones no podrían enseñarnos nada. Quien busca la persona perfecta, en un sentido absoluto inválida otras opciones, reales y sólidas, que se presentarán.

Aprendí a relacionarme sin la pretensión de dictar como debía ser. Me llevo cierto tiempo comprender que concedernos la libertad de ser quienes éramos suponía una autentica oportunidad para los dos.

En realidad, Hasta que no la acepte no la ame de verdad. Antes de eso, amaba un ideal de una persona que no existía salvo en mi mente y que por lo tanto jamás iba a encontrar.

Cada vez que idealice, me decepcione y culpe a la otra persona por no ajustarse a mis expectativas. El siguiente paso, fue derribar la barrera de protección que siempre anteponía en mis relaciones. Con anterioridad, pensaba que si descubría como soy, ella huiría de mi lado. Estaba equivocado. Cuando desarme todas mis barreras al amor éste finalmente me alcanzó.

No hay diferentes clases de amor; son versiones de un sentimiento que o esta presente o no lo esta. Pero esperar que el amor este presente sin amar antes es una autentica fantasía. El comportamiento amar, atrae el sentimiento. Así el amor es el resultado de amar; y no al revés como muchos creen. Alguien dijo que ser amado es la segunda mejor cosa del mundo; amar a alguien es la primera. Creer que hay que buscar la persona perfecta para alcanzar la felicidad perfecta es una forma de contemplar el amor muy imperfecta

miércoles, 21 de marzo de 2012

Escucha aún lo que no te digo


Por favor, escucha aún lo que no te digo, no dejes que te tome el pelo. No permitas que te engañen las muecas que hago, pues llevo miles de mascaras. Mascaras que temo deponer.

Pero no me creas, por favor, no me creas. Mi exterior puede parecer seguro, pero no es más que una mascara, por debajo no hay nada que se le parezca: confusa, temerosa y sola, Pero eso lo oculto, no me gustaría que nadie cayese en la cuenta. Solo pensar en mi debilidad me entra pánico y me da miedo exponerme a los demás.

Precisamente por ello invento desesperadamente mascaras tras las que poder esconderme: Fachada relajada, inteligente, que me ayuda a simular algo que me asegure frente a las miradas sagaces  que me pudiesen reconocer, cuando precisamente una mirada de esas sería mi salvación y yo lo sé. Si viniese unida a la aceptación, al amor… eso es lo único que me daría  la seguridad que no soy capaz de darme a mi misma de que realmente valgo algo. Pero eso no te lo digo a ti. No me atrevo; tengo miedo de hacerlo. Tengo miedo de que tu mirada no venga acompañada de aceptación y amor.

Temo que me desprecies y te rías de mí y tu risa me mataría. Tengo miedo a no ser nada, no valer nada en lo más profundo de mi interior y de que tú lo veas y me rechaces.

Por favor, escucha con cuidado e intenta oír lo que no pronuncio, lo que me gustaría decir, lo que digo por sobrevivir y lo que no soy capaz de formular.

Odio jugar al escondite, odio este juego superficial que estoy representando…
Tú sagacidad, tu simpatía y la fuerza de tú corazón me infunden vida. Quiero que lo sepas.

Quiero que sepas lo importante que eres para mi, hasta que punto puedes hacer de mi  el ser humano que soy realmente, si quieres. Por favor, desearía que lo quisieras, solo tú puedes derribar la pared tras la cual me hallo temblorosa. Solo tú puedes arrancarme la mascara, solo tú puedes librarme de mi mundo de sombras, del miedo y de la inseguridad, de mi soledad.

No pases por alto, te lo ruego, no pases de largo, no va a resultar fácil. La prolongada convicción de no valer nada crea gruesos muros. Cuanto más te acerques mas ciegamente te repeleré. Me defiendo contra todo aquello por lo que estoy clamando. Pero me han dicho que el amor es más fuerte que todas las defensas y en eso reposa mi esperanza.

Te ruego que intentes derrumbar esos muros, con mano segura, con mano suave. Un niño es muy sensible.

Te preguntaras quien soy. Pues soy una a quien conoces muy bien. Soy cualquiera con quien te encuentres, cualquier hombre, cualquier mujer que te salga al encuentro. Soy tú mism@.